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Análisis y Opinión

La pizarra de Pepe Mel: Las Palmas – Huesca

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Fotomontaje: José Domingo Aguilar

Llegó al fin la primera victoria del curso para la UD Las Palmas. El cuadro amarillo logró sobreponerse al líder, el Huesca, en un partido donde el aficionado se marchó del Estadio de Gran Canaria más ilusionado que nunca. No solo por los tres puntos y la presentación de Jonathan Viera, sino porque se está viendo que el equipo ha dado un salto de calidad respecto a la temporada pasada y parece que esta sí puede ser la campaña donde el club aspire a estar arriba.

Tercera prueba de fuego para Pepe Mel en lo táctico. Tras las buenas sensaciones contra Valladolid y Girona, tocaba la confirmación ante el Huesca. Un partido de muchísima exigencia donde lo importante era entrar enchufados desde el minuto uno. El técnico madrileño ha logrado dar definitivamente con la tecla para que el equipo esté sólido atrás. En Girona solo faltó tener mordiente arriba. Hoy esa pólvora se consumó, anotando dos goles en los primeros quince minutos de partido y pasando por encima de un Huesca que poco pudo hacer en los primeros compases del choque.

El planteamiento de Pepe Mel

Era prácticamente un secreto a voces que la UD volvería a salir con un esquema muy parecido al del Valladolid. Mel acertó al intuir que la clave del partido iba a estar en saber aprovechar al máximo las cualidades del equipo en las bandas y sacó el clásico 4-3-3 para ello. Ocho de los once titulares contra el Pucela repitieron contra la escuadra aragonesa. Las novedades con este sistema llegaron en el centro del campo (Loiodice y Moleiro por Kirian y Maikel Mesa) y en la punta de ataque (Jesé por Sadiku).

La orden era clara. Morder en la salida del balón del Huesca y abrir a las bandas desde que se tuviera la oportunidad. El Huesca había demostrado que, cuando se la da tiempo para pensar a sus hombres más creativos, son capaces de hacer mucho daño. Fue por ello que jugadores como Seoane y sobre todo Mikel Rico estuvieron incómodos prácticamente todo el partido. Cabe destacar la solidaridad de los hombres de arriba, presionando en campo contrario pero también retrasando su posición para ayudar en labores defensivas. Mención especial para la entrega de Adalberto Peñaranda, ovacionado por los aficionados por su gran partido tanto en defensa como en ataque.

El planteamiento del Huesca

Pese a que Nacho Ambriz utilizó el mismo 4-3-3 vemos que el planteamiento fue muy diferente al de Pepe Mel. El técnico mexicano realizó dos cambios respecto al once que venció al Cartagena la semana pasada. El primero, obligado: Mosquera entraba por el lesionado Nwakali como pivote defensivo. Pero la sorpresa estaba en la banda derecha. Joaquín se quedaba en el banquillo y el Huesca pasaba a jugar con doble lateral. Buffarini y Andrei Ratiu intentaban apuntalar el carril diestro para intentar tapar el potencial ofensivo de la UD con Benito y Peñaranda. El único gol de la UD antes de este partido había llegado por ese lado y se pretendía tapar cualquier resquicio.

Sin embargo, defender con más jugadores no significa defender mejor. Buffarini no dio a basto para defender a Peñaranda, sobre todo en la primera mitad. Los dos laterales no se entendieron entre ellos a la hora de las ayudas y en las transiciones rápidas el equipo sufría. Pero el gran error de Nacho Ambriz quizás estuvo en hacer cambios tácticos y que el equipo jugara prácticamente a lo mismo que semanas anteriores. Tener la pelota, organizar desde atrás e intentar combinar por muy asfixiante que fuera la presión de la UD. Quizás un planteamiento más acertado hubiera sido el de jugar a un fútbol más directo y explosivo aprovechando la movilidad de jugadores como Dani Escriche o David Ferreiro.

15 minutos perfectos

Como venimos diciendo, la clave de los primeros quince minutos estuvo en una presión asfixiante pero ordenada por parte de la UD. No dejar pensar a jugadores como Seoane, Mikel Rico o Mosquera a la hora de sacar el balón, provocar que los defensas del Huesca recurrieran al pelotazo para evitar problemas. Destacar sobre todo la organización a la hora de adelantar esas líneas de presión. Nunca presionaba uno solo, sino que los seis centrocampistas y atacantes daban un paso adelante para cubrir todas las alternativas. Incluso cuando el balón estaba en el área rival.

Así llegó el penalti a los pocos minutos del comienzo. Se puede hablar del error grosero y el penalti infantil de Mikel Rico, pero la clave de la jugada está en Jesé. El balón está muerto en el pico del área pequeña y lo rodean cuatro jugadores rivales (Pulido, Mosquera, Salvador y el propio Rico). Pero el 10 de la UD huele la sangre y se adelanta a todos. Pero si el futbolista del Huesca hubiera controlado el balón correctamente, ya estaba Enzo Loiodice encimando a la primera línea de pase del centrocampista, que era Andrei. Esa es la presión que se tenía guardada bajo la manga Pepe Mel. Al final, penalti absurdo pero pena máxima de igual manera. Desde los once metros, Jesé engañaría a un portero experimentado como Andrés Fernández. Podríamos estar ante el último gol del 10 de este tipo, ya que pocos dudan de que será Jonathan Viera el que se encargue de ejecutarlas cuando lo veamos en el verde.

Un contragolpe de manual para poner tierra de por medio

El segundo tanto de la UD Las Palmas debería ponerse en cualquier escuela de entrenadores. Los técnicos de Segunda que emplean mejor los contraataques verán en el tanto de Pejiño un espejo donde mirarse. Y es que el gol lo tiene todo: recuperación, salida rápida con varios jugadores, arrastres, desmarque y definición.

Se podrá hablar de la potencia y velocidad de Peñaranda, de cómo se zafa de Buffarini con una facilidad pasmosa y del buen recorte que hace con el exterior en tres cuartos de cancha. Ahí está medio gol dirán algunos. Sin embargo, la verdadera clave del tanto está segundos antes. El venezolano llevaba presionando en campo contrario sin parar durante los primeros quince minutos pero cuando Raúl Navas despeja, él se encuentra en fase defensiva. Esto puede parecer algo obvio pero es un cambio importante. El Peñaranda de los últimos años era una isla en la punta de ataque y Pepe Mel ha conseguido sacar la versión más solidaria del jugador, que ya es capaz de bajar varios metros para ayudar en labores defensivas y sacar el balón.

La jugada personal que se marca es de manual. Deja botar el balón para despistar a Buffarini y después el cambio de ritmo que realiza es brillante. Muy importante el trabajo de Jesé, fijando a Cristian Salvador. Cuando Mosquera llega desesperado a ofrecer la ayuda, Peñaranda solo tiene que recortar con el exterior y ya sabe que va a aparecer la línea de pase por la derecha. Moleiro arrastra a la perfección a Pulido y deja esos dos metros necesarios para que Pejiño tenga el tiempo suficiente para armar la pierna. Destacable la definición del extremo de Barbate. Se perfila para meter el interior de su pierna hábil, la izquierda. La velocidad del balón demandaba una definición cruzada por abajo. Sin embargo, el jugador espera al movimiento de Andrés Fernández y decide ponerla por arriba y al primer palo. Contragolpe de libro y partido encarrilado al cuarto de hora. Importante la imagen de Nacho Ambriz tras el gol. Al jugador que va a buscar es a Andrei. El gol ha llegado por la banda que que el mexicano había blindado con dos laterales. Por eso defender con más no quiere decir defender mejor.

El aspecto a mejorar, los centros laterales

Tras el 2-0, la UD no tuvo problemas en dejar que el Huesca tuviera la iniciativa. De hecho, los porcentajes de posesión del cuadro oscense subieron considerablemente, llegando al 65% en algunas fases del encuentro. Sin embargo, si al balón no se le da la velocidad adecuada, muchos ataques pueden quedar estériles. Esa fue la cruz del cuadro oscense, sobre todo durante la primera mitad. En los segundos 45 minutos el equipo visitante se activó más y logró aprovechar el gran debe de Las Palmas en las primeras jornadas: los centros laterales.

Contra el Valladolid el equipo sufrió de lo lindo para defender los balones colgados desde la banda (de hecho el gol del Pucela llegó de esa manera). Frente al Girona el equipo estuvo más acertado en ese aspecto gracias a la solidez que daba el sistema de los tres centrales. Sin embargo, al volver al esquema de cuatro defensores regresaron los mismos problemas. La ocasión más clara del Huesca y más tarde el tanto del 2-1 llegaron con este tipo de jugada. La primera llega desde la izquierda con un gran envío de Marc Mateu. Ferigra, que ha hecho unas tres jornadas muy notables, no está atento en la marca y el remate de Dani Escriche es muy bueno. Mejor fue la intervención felina de Raúl Fernández. Sin duda, una de las mejores intervenciones de la jornada.

El mismo error se vio en el tanto visitante, ya en el último suspiro. El centro plano de Seoane es muy bueno, viendo la internada de Florian Miguel. Lemos está fuera de posición, Ferigra está con el marcaje de Escriche y el que llega tarde a la ayuda es Óscar Clemente. Empezaron a correr a la par pero el goleador del Huesca está más rápido y le gana la carrera. Pepe Mel va a tener que trabajar en profundidad esta clase de jugadas, pues no será el último rival que emplee este tipo de estrategias para hacer daño a la UD.

En líneas generales, notable alto para la pizarra de Pepe Mel, que pasó por encima de Nacho Ambriz en la primera parte y supo gestionar los esfuerzos en la segunda. Este es el camino a seguir para la UD si quiere estar todo el año ocupando los puestos de arriba. Por lo pronto, tres puntos más que merecidos y el premio de dormir en puestos de play-off.

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La pizarra de Pepe Mel: Girona – Las Palmas

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Normalmente no solemos sacar demasiadas conclusiones de un empate sin goles. Solemos recurrir a los tópicos de siempre: «Hace falta pólvora arriba», «con este planteamiento no llegamos a ningún lado», «el entrenador ha pecado de amarrategui» y similares. Sin embargo, cada partido es un mundo y pese a lo aburrido que nos habla el marcador del partido, se pueden sacar muchas conclusiones de este Girona 0-0 Las Palmas.

Segundo test para Pepe Mel y nuevo examen de muchísima exigencia para la UD. Está claro que el inicio liguero está siendo duro. Se recibió en la primera jornada a un recién descendido de Primera División, primera visita al finalista de los play-off y esta semana viene el líder. Sin duda, una auténtica prueba de fuego para un equipo que, con la llegada de Jonathan Viera, debe aspirar a los puestos altos de clasificación.

El debate de los tres centrales

En un mundo tan injusto como es el balompié, cualquier decisión va a desatar críticas. La pasada temporada llegaron los reproches debido al pobre nivel defensivo que tenía el equipo. Acabó la temporada como uno de los equipos más goleados y con registros similares a clubes que terminaron descendiendo. Se pidió una renovación profunda en la defensa. Fichajes que subieran el nivel de la zaga y un sistema para poder defender más y sobre todo mejor. Entre la dirección deportiva y el entrenador se concedieron las dos peticiones. Ahora el debate es que el equipo aburre, no tiene pólvora arriba y que se limita a no pasar apuros.

Los datos están ahí. La UD jugó con tres centrales y dos carrileros durante unos 20 minutos contra el Real Valladolid y prácticamente 75 contra el Girona. En esos 95 minutos no recibió un solo gol. No solo eso, sino que en ese mismo periodo de tiempo los dos rivales de los amarillos solo tiraron una vez entre los tres palos. Por otro lado, también hay que decir que el precio a pagar por tanto esfuerzo defensivo fue el ataque. Dos tiros a puerta contra el Pucela, 0 en Montilivi.

El partido en Girona servía para ver esta apuesta de los tres centrales por primera vez de inicio. Se optó por un 5-4-1 con Adalberto Peñaranda como única referencia ofensiva. Centro del campo bastante poblado con Fabio, Sergio Ruiz, Moleiro (debut como titular) y Enzo Loiodice. La expulsión de Benito en la primera jornada dio la oportunidad de ver una buena carta de presentación de Sergi Cardona.

El esquema del rival

Por otro lado, el Girona quería confirmar las buenas sensaciones de la primera jornada. El equipo catalán se deshizo con relativa facilidad del Amorebieta (2-0) en su presentación ante Montilivi. Las intenciones de Míchel eran las de calcar el partido de la semana anterior: misma formación y prácticamente mismos protagonistas. Nueve de los once titulares frente al cuadro vasco salieron también de la partida contra la UD. Solo dos cambios en el equipo local y uno de ellos obligado. La salida de Mamadou Sylla al Deportivo Alavés precipitó la inclusión de Samu Saiz y el argentino Darío Sarmiento entraba por el canterano Óscar Ureña.

Las novedades estaban en las bandas pero el plan era el mismo. Presión alta, profundizar por los costados y servir balones al nueve. Quizás el problema del Girona radique justo ahí, en la dependencia casi absoluta por Christian Stuani para crear ocasiones claras. No cabe duda de que el uruguayo, junto a Umar Sadiq, es el mejor goleador de la categoría. Sin embargo, cuando el plan del rival (en este caso la UD) se resume en contener al único nueve del equipo, al conjunto catalán le cuesta sobre manera crear. Solo un disparo entre palos en 90 minutos y única ocasión que tuvo Stuani. De no ser por Ferigra, hubiera entrado. Sea como fuere, esta gran prueba de nivel servirá para que Míchel compruebe que hace falta algo más que un goleador nato para sacar los partidos adelante.

Echar el cerrojo atrás, la clave del partido

Aunque los esquemas puedan ser los mismos, Pepe Mel tiene un plan específico para cada partido. El planteamiento para el choque de Montilivi fue tan sencillo como pragmático: mejor ganar un punto que perder tres. Naturalmente todos los equipos salen a ganar, pero en una Liga tan igualada como es nuestra Segunda División, sumar a domicilio nunca es un mal resultado. Más aún cuando el anfitrión en fase regular había ganado seis de los últimos siete encuentros disputados en su feudo. Porque así es, en competición regular el Girona no conocía otro resultado que no fuera la victoria desde el 19 de marzo (1-1 contra el Lugo).

La orden era clara: aislar por completo al nueve. Y durante prácticamente los noventa minutos se realizó un trabajo impoluto. Durante muchas fase del partido Stuani fue una isla en el ataque del Girona. El ariete uruguayo no encontraba compañeros con los que asociarse y cuando le buscaban con balones colgados, siempre había un jugador de la UD pendiente para despejar.

Imposible penetrar por el centro, los catalanes intentaron causar peligro por las bandas. No en vano el Girona es uno de los equipos que más balones cuelga al área por partido. Ya la UD sufrió ese continuo asedio por los costados contra el Valladolid. Sin embargo, en esta ocasión se aprobó con nota. Contar con tres centrales y centrocampistas que hagan el trabajo sucio permite a los carrileros estar más protegidos. Fue ahí donde se pudo ver un buen partido de Sergi Cardona.

Sufrió más la UD en la segunda parte. Sobre todo porque el Girona quiso apretar en los últimos instantes. La entrada de Álex Baena supuso un salto de calidad para el cuadro local, que ganó más profundidad y gozó de dos ocasiones de peligro. En la primera, un robo de balón y un contragolpe rápido propició un nuevo centro hacia Stuani. Su remate de cabeza se marchó fuera por poco.

Pero sin duda donde estuvo el partido fue en la última jugada del mismo. Una acción que con toda seguridad habrá sacado de quicio a Pepe Mel por cómo se originó. En el tiempo de alargue no te pueden coger la espalda con un balón en largo de uno de los centrales. Salieron en la foto Pejiño y Eric Curbelo, que no se percataron de la cabalgada de Arnau por la derecha hasta que fue demasiado tarde. La asistencia del canterano es perfecta y el remate de Stuani superó a Raúl, pero ahí estaba Erick Ferigra para sacar el esférico bajo palos.

Sin duda el defensor ecuatoriano está siendo una grata sorpresa en la UD. Venía de cuajar una buena carta de presentación contra el Valladolid y su excelente encuentro en Girona fue la confirmación de que los amarillos tienen central para rato.

Presencia nula en ataque

Como ya hemos mencionado, el precio a pagar por la seguridad atrás fue el de apenas inquietar la portería de Juan Carlos. Cero disparos entre palos contra el Girona y el poco peligro creado fue a través de la larga distancia. Ese fue el pobre balance ofensivo de la UD. Los pocos efectivos con los que llegaban los amarillos y la contundencia de la zaga local hizo que el cuadro catalán estuviera muy cómodo durante los 90 minutos.

Se vio la otra cara de Peñaranda en este encuentro. Cuando el atacante venezolano está rodeado de jugadores con los que puede asociarse y que sobre todo arrastren a los defensas con su sola presencia, él puede explotar todas sus cualidades. Cuando eso no sucede y está prácticamente aislado en la punta de ataque, el jugador se frustra y se sale del choque muy rápido. Fue amonestado antes del descanso y no acabó el partido. Jesé entró en su lugar pero sufrió la misma penitencia. Pepe Mel vio esa necesidad de asociación y la intentó suplir con la entrada de Pejiño y Clemente. Pero ya era tarde. El Girona ya tenía la manija del partido y estaba en sus mejores minutos del choque.

Los grandes perjudicados de este planteamiento fueron los centrocampistas más creativos. Se notó que Enzo Loiodice y sobre todo Alberto Moleiro se sienten más cómodos cuando son protagonistas y tienen el balón. Bajar al lodo y luchar no son sus puntos fuertes. El francés solo jugó la primera parte y el canterano no llegó a la hora de partido. Entró un jugador de más perfil para esta clase de partidos como es Maikel Mesa.

En resumidas cuentas, la UD rozó el sobresaliente en defensa pero suspendió con muy mala nota en ataque. Sin embargo, las sensaciones del equipo siguen siendo más que positivas teniendo en cuenta el nivel de los rivales y que el curso no ha hecho más que comenzar. La llegada de Jonathan Viera aportará la creatividad, el desparpajo y la presencia en ataque que ha faltado en estos partidos. Si el equipo logra seguir su ritmo de partido, las victorias no tardarán en llegar.

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¿Cómo encaja Jonathan Viera en la pizarra de Pepe Mel?

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Jonathan Viera

No cabe duda que, con Jonathan Viera, la UD Las Palmas da un salto muy importante en su lucha por el ascenso a Primera División. El mago de la Feria, al que se esperaba para enero, ha decidido empezar a ayudar al equipo de su tierra desde ya. Pocos dudan de que los amarillos aspiran a todo teniendo en sus filas al que perfectamente puede ser el mejor jugador de la categoría.

Bendito problema el que se le presenta ahora a Pepe Mel. El aterrizaje del 21 supone volver a darle vueltas a la pizarra en busca del once más competitivo de la UD. El técnico madrileño hasta la fecha ha alternado dos formaciones, el clásico 4-3-3 y el férreo 5-3-2. ¿Intentará encajar a Viera en estos esquemas o hará uno nuevo en torno a su principal estrella?

Antes de analizar las alternativas de las que dispone Mel, el aficionado necesita la respuesta a varias preguntas sobre el caso Jonathan Viera.

¿Cuándo estará listo para jugar?

En sus primeras declaraciones como jugador amarillo, el 21 ha asegurado que se encuentra bien y lo que necesita es algo de tiempo para coger ritmo de competición. El propio futbolista ha estimado que le harán falta entre dos y tres semanas y que su objetivo es estar para el próximo partido en el Gran Canaria contra el Ibiza. Si optamos por la prudencia el regreso de Viera a la titularidad podría darse en Burgos. Estaríamos hablando del fin de semana del 18-19 de septiembre.

Lo que es una realidad es que es imposible que esté este viernes contra el Huesca, así como en doce días después para jugar en Anduva. Contra el Ibiza podría tener minutos pero a día de hoy es complicado que lo haga desde el inicio. Sí es seguro que a partir de la segunda mitad de septiembre lo veamos saliendo desde la partida. Y sí, que el aficionado amarillo no se preocupe. Si no hay una recaída en la lesión o no está sancionado, Viera estará con total seguridad en el primer derbi del curso la semana del 16-17 de octubre.

¿Cómo utilizó Pepe Mel a Jonathan Viera hace dos años?

Muchos analistas y aficionados coinciden en que el mejor Jonathan Viera que se ha visto no fue ni de la mano de Paco Herrera ni de la de Quique Setién. Muchos afirman en que fue Pepe Mel quien, en los trece partidos de la 19/20 que lo pudo dirigir, logró sacar la mejor versión del 21. Un futbolista absolutamente diferencial en Segunda. Once goles y tres asistencias desde el 22 de septiembre al 21 de diciembre. Mirando los números más en profundidad, Viera regresó a China dejando a la UD séptima y empatada a puntos con el Numancia, que en aquel entonces marcaba los puestos de play-off. De hecho, la UD llegó a estar en puestos de promoción a principios de esa temporada.

La marcha del futbolista significó un jarro de agua fría para las aspiraciones del equipo. Los puestos de arriba poco a poco empezaron a quedar lejanos y aunque el equipo quedó noveno a cuatro puntos del play-off, nunca dio la impresión de que la UD tuviera opciones reales de ascender. Se criticó el hecho de planificar la temporada en base a un jugador que solo estuvo hasta diciembre. Ahora la situación cambia radicalmente. El equipo se ha reforzado y ha armado un proyecto más que ambicioso. Y Jonathan, que firma hasta 2026 , es la guinda del pastel.

En el plano más táctico, Pepe Mel utilizó a Jonathan Viera en su posición más natural, la de mediapunta. La formación escogida fue un 4-2-3-1 que en poco o nada se parece al 4-3-3 o al 5-3-2 que hemos visto en estas primeras semanas. La clave en aquel entonces fue desplazar Pedri a la izquierda, mantener a Viera de enganche y reconvertir a Juanjo Narváez como nueve. En la sala de máquinas, el 21 se entendía a las mil maravillas con otro pelotero, Ruiz de Galarreta, mientras que Javi Castellano era el centrocampista de más contención.

Once tipo de la UD Las Palmas con Jonathan Viera en la 19/20

¿Se puede repetir el 4-2-3-1 con la plantilla actual?

El equipo tiene jugadores para ello sin lugar a dudas. Seguiría colgando el puesto de lateral zurdo, ya que no es la posición natural de Benito y pese a la buena actuación de Sergi Cardona en Girona, el jugador del filial aún carece de rodaje en el fútbol profesional. Pero tácticamente esta formación vendría de perlas. La recuperación de Mfulu daría músculo, contención al centro del campo y sobre todo libertad de movimientos a Sergio Ruiz. El cántabro está llamado a ser el socio perfecto de Viera en la sala de máquinas. En la parte arriba, Peñaranda y Pejiño darían la profundidad por las bandas y buscarían dar balones al nueve, ya sea Sadiku o Jesé Rodríguez.

Sobre el papel, estaríamos ante uno de los mejores onces de la categoría, capaz de competir de tú a tú con cualquier equipo de Segunda. El gran problema que percibimos es que esta formación, con los automatismos que conlleva, no la vemos en la UD desde aquel entonces. El equipo lleva trabajando con otros dos esquemas desde la pretemporada y meter un doble pivote por delante de una línea de cuadro incorporando a un mediapunta puede llevar varias semanas de adaptación.

Posible 4-2-3-1 con Jonathan Viera recuperado

Encajando a Jonathan Viera en los esquemas actuales de Pepe Mel

Parece que a día de hoy lo más práctico es intentar cuadrar al 21 en las formaciones que ha ideado Mel en lugar de crear una formación en torno a él desde cero. Esto conlleva a que Jonathan Viera tenga que retrasarse algo más de lo normal hasta el centro del campo. También hay que decir no es algo nuevo para el futbolista. Con Setién e incluso en algunos partidos con Pepe Mel ya se le vio formar parte de un 4-1-4-1. Si lo adaptáramos al clásico 4-3-3 con el que la UD abrió la temporada con el Valladolid, veríamos a un Sergio Ruiz más adelantado y con más presencia en tres cuartos de cancha; Peñaranda y Pejiño estarían más abiertos para dar más profundidad y Sadiku volvería ser la referencia como nueve natural.

Cuando Mfulu llegara al 100% físicamente, no cabe duda de que sería el pivote defensivo. La línea de cuatro defensores no se tocaría y en la portería tendríamos la experiencia de Raúl. Seguiría siendo un once muy competitivo y con los automatismos ya asimilados desde el minuto uno. Si el primer partido de Jonathan Viera como titular fuera en Burgos, el once de Pepe Mel se parecería bastante al siguiente:

Más cambios habría que hacer a la hora de encajar a Viera en una formación tres centrales. En este sentido, se le abren a Pepe Mel dos opciones: atrasar a Jonathan y jugar con un 5-3-2 o bien situarlo en su posición natural para tener más presencia en ataque en un 5-4-1. En ambos casos se sacrificarían esa profundidad por banda de los extremos para dársela a los carrileros. Más facilidades para Lemos y sobre todo para Benito, más protegido y menos exigido en defensa. Con dos atacantes, Peñaranda caería a la punta como ya hizo en Girona. Con uno solo, Sadiku vuelve a salir a la palestra como nueve natural.

Lo que está claro es que se sacrifica tener mayor presencia en ataque por ganar más seguridad atrás. Con los tres centrales en el campo (20 minutos contra el Valladolid y prácticamente los 90 en Montilivi), la UD ha recibido hasta el momento cero goles. A cambio, se han reducido considerablemente los ataques peligrosos y los disparos a puerta. En la siguiente imagen veremos las dos vertientes de tres los centrales con Jonathan Viera como pilar.

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La pizarra de Pepe Mel: Las Palmas – Valladolid

El Nuevo Insular estrena la sección de La Pizarra, donde analizaremos las tácticas y el planteamiento de Pepe Mel en cada partido. Comenzamos con el empate de la Jornada 1 entre la UD Las Palmas y Real Valladolid.

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Aunque en la primera jornada liguera solo es más que una toma de contacto en la competición, el aficionado de la UD Las Palmas ya ha visto cuál va a ser la apuesta de Pepe Mel para intentar asaltar los puestos de arriba. Un equipo sólido, comprometido, que sea capaz de manejar varios estilos en función del rival y el resultado y con los automatismos bien interiorizados.

El choque contra el Real Valladolid se antojaba como una verdadera prueba de fuego para el técnico madrileño. La dificultad del rival, un recién descendido de Primera y uno de los equipos más poderosos de la categoría, la presión añadida de dar una buena impresión ante la afición tras año y medio con las gradas vacías y la necesidad de empezar el curso con buen pie hacían del choque contra el Pucela un examen de gran dificultad para el míster.

LA FORMACIÓN

No se equivocaba Pepe Mel cuando decía que podría haber sorpresas en el once. La primera formación del curso era todo una incógnita para el seguidor de la UD. Desconocíamos no solo los jugadores que saldrían de inicio, sino también el esquema. Durante la pretemporada, Las Palmas había estado ensayando dos formaciones de manera intensiva : el 3-5-2 y el 4-3-3. Aunque la realización de televisión alineaba a los jugadores amarillos en un clásico 4-4-2, fue la 4-3-3 la elegida.

La apuesta de los tres centrales se aplazaba. Esto significaba que Benito Ramírez tendría que jugar de lateral puro, lugar donde ya ha estado en ocasiones anteriores pero que sigue sin ser su posición natural. En la sala de máquinas entraban Maikel Mesa y Kirian, quedándose Loiodice en el banquillo. Premiaba Mel la meritocracia tras la buena pretemporada que, en líneas generales, habían realizado los dos centrocampistas tinerfeños. Sergio Ruiz por tanto quedaba algo más retrasado, teniendo en ocasiones que incrustarse entre los centrales para sacar el balón jugado.

También hubo novedades en la punta de ataque. Jesé está llamado a ser uno de los pilares de la UD esta temporada. Aún así, tuvo que esperar su oportunidad en el banquillo. Entraba Armando Sadiku como referencia en la delantera. En las bandas, Peñaranda y Pejiño tenían que dar el desborde y la electricidad. Partía el venezolano por la izquierda y el andaluz por la derecha, aunque en más de una ocasión vimos cómo intercambiaban posiciones.

PLANTEAMIENTO DEL RIVAL: PROS Y CONTRAS

Quizás el decantarse por el 4-3-3 (en ocasiones fue un 4-1-4-1 muy parecido al de Quique Setién en Primera) y no por los tres centrales vino dado porque esa misma formación era con la que saldría el Real Valladolid. A diferencia de la UD, donde fue un misterio hasta el final el esquema, el aficionado ya sabía la pizarra que utilizaría Pacheta. El Pucela había optado por el 3-5-2 en sus tres únicos partidos de pretemporada y era evidente que el burgalés no haría experimentos.

El gran arma del Valladolid, más allá de la pólvora que había arriba con Weismann y Marcos André, estaba en las bandas. Lucas Olaza y Luis Pérez fueron auténticos puñales por los carriles, profundizando con mucha asiduidad y poniendo buenos balones al área. Sin duda fue ahí donde más sufrió Las Palmas. Teniendo en cuenta que Benito no es lateral y aunque Lemos sí lo es, destaca más por su trabajo ofensivo, Pacheta orquestó a los suyos para insistir una y otra vez por ahí. Y no solo con los carrileros. Toni Villa y Óscar Plano siempre ofrecieron ayudas y hasta Marcos André caía a la izquierda para intentar generar superioridad.

Por el contrario, al ser una formación que aprovecha las bandas al máximo, está claro que el problema del Pucela aparecía por el centro. Al tener centrocampistas que continuamente se abren a la banda para atacar y repliegan al centro para defender, los huecos no tardan en aparecer cuando el rival mueve bien el balón. Además, si los tres mediocampistas caen en profundidad en su propio cambio, las oportunidades de crear ángulos buenos de pase poco a poco van desapareciendo. Su posición puede entrometerse con la de los centrales en la salida del balón y se hace una buena presión tras pérdida, las posibilidades de hacer daño son muchas. En más una ocasión lo llegamos a ver. Un pase impreciso del Pucela propiciaba que, en cuestión de un par de segundos, el trío atacante de la UD estuviera en superioridad a la contra. Una lástima que, cuando eso ocurría, los amarillos estuvieran fallones en el último pase.

¿Cómo intentó el Valladolid solventar ese problema? Muy fácil: la presión. No la atmosférica a la que se refería Pacheta en rueda de prensa, sino a la de pizarra. Se resume en una premisa muy sencilla: si tu rival pierde la bola en su propio campo no te puede hacer daño e incluso le puedes hacer daño tú a él con un contragolpe rápido.

Hasta el tanto del empate de Jesé, el Pucela no dejó de presionar. En primer lugar, con los dos atacantes, siempre encargados de atosigar a Raúl Navas y Ferigra. Cuando Raúl Fernández intentaba desplazar a las bandas, ya estaban los carrileros dispuestos a incomodar a los laterales; si optaba por desplazar al centro, los tres mediocampistas estaban bien plantados en el círculo central. La única opción por momentos fue mandar balones largos para que Sadiku los disputara y lograr cazar la segunda jugada. Fue por ello que, sobre todo en la primera parte, vimos a Sergio Ruiz meterse entre los centrales para ayudar a sacar el balón.

EL GOL DEL PUCELA

El tanto que dio ventaja al Valladolid es un cúmulo de errores tanto individuales como colectivos de la UD, pero también hay varios puntos muy acertados a favor del Pucela que motivaron el gol. Lo analizamos.

Desconcentración general: los jugadores de Las Palmas salieron dormidos durante los quince primeros minutos tras el descanso. El Valladolid no cambió su rumbo: presión constante y aprovechar los carrileros para atacar. La UD apenas daba tres pases seguidos, se llegaban tarde a las ayudas y había muchas dudas con el balón en los pies. Solo el gol terminó de despertar al equipo.

Una gran combinación por la derecha: la asociación entre Óscar Plano y Luis Pérez fue de lo mejor del partido para el Pucela. Siempre se encontraban y lograban entenderse el uno con el otro. En la jugada del gol, el 10 puso un balón perfecto a las espaldas de Peñaranda y Benito para dejar a su compañero solo en el carril del ocho. El ex jugador del Tenerife, que no necesita mucho espacio para mandar un buen balón, dispuso de todo el tiempo del mundo para levantar la cabeza y ponerla en el lugar justo.

Distracción perfecta de Weismann: el delantero israelí es una amenaza aérea y esperaba el balón en el punto del penalti, pero hasta que el balón no salió de las botas de Luis Pérez no hizo la carrera para entrar al remate. Esos segundos fueron suficientes para Ferigra dudara si cubrirle o irse al segundo palo para anticipar la llegada de Marcos André. Cuando el ecuatoriano ve que el balón no va hacia su marcador y quiere rectificar, ya es demasiado tarde. Lemos venía a tapar ese hueco, pero no destaca por su juego aéreo y Marcos André remató casi a placer.

Mala salida de Raúl Fernández: motivada sobre todo por el excelente centro de Luis Pérez. La pelota va a la altura y velocidad perfectas, un caramelo para el delantero. El meta de la UD no está rápido para retroceder y cuando quiere estirar la mano para desviar el balón, éste ya está lejos de su alcance. Con la portería entera para él y sin casi oposición, el remate de Marcos André no podría tener otro destino que no fuera el gol.

LOS CAMBIOS, CLAVE PARA LA UD

El gran acierto de Pepe Mel y que a la postre significaría el empate fue la rapidez para entender el partido tras el 0-1. El equipo necesitaba un lavado de cara y lo consiguió en primer lugar con los tres cambios. Salió un nueve puro como Sadiku para dar entrada a Jesé, un delantero con más movilidad. También se marchó Pejiño, algo intermitente en el partido pero a fin de cuentas un extremo puro. Se incorporaba Óscar Pinchi, que aunque es capaz de jugar en banda, su rol se parece más el de mediapunta. Por último, Mel quitaba físico y trabajo para meter desparpajo y creatividad: Alberto Moleiro por Maikel Mesa.

Aunque aún no había entrado Eric Curbelo, el camino se estaba allanando hacia la defensa de tres. La orden era clara: crear superioridad por el centro con el balón, acumular jugadores en tres cuartos de cancha y cuando los carrileros del Valladolid estuvieran mínimamente fuera de posición, abrir a la banda.

EL GOL DE LA UD

Aunque fue Jesé el que envió el balón al fondo de las mallas, el gol es obra de la pizarra y del buen hacer de Mel en los entrenamientos. Un ejemplo perfecto de automatismo trabajado e interiorizado a las mil maravillas.

El arte del engaño: Kirian recibe el balón en campo propio. Durante 65 minutos, el de Candelaria optó por continuar por el centro conduciendo el balón y asociarse por dentro o esperar a que Benito doblara por la izquierda. Esta vez el aldeano ya estaba por delante del 20, así que lo lógico y lo normal era que, o el pase fuera a Peñaranda y Moleiro o que empezara la jugara yendo hacia atrás. Toni Villa y Fede San Emeterio se esperaban lo primero y fueron cerrar el pase. Pero el gran error lo comete Luis Pérez, que esperaba exactamente lo mismo y da un paso al centro en dirección a Peñaranda. Benito lo ve, el propio Kirian lo ve y la jugada está hecha.

Finalización perfecta: el pase en profundidad de Kirian a Benito es tan preciso que solo fueron necesarios dos toques más para que el balón entrara. Antes de que el esférico llegara al carrilero, ya Jesé le tiene ganada la partida a Javi Sánchez por potencia y solo tiene que vigilar estar detrás del balón para no caer en fuera de juego. El centro de Benito es perfecto con la zurda y el 10 amarillo solo tiene que estirarse con la planta del pie para marcar. Definición a las mil maravillas.

FINAL DEL PARTIDO SIN MUCHOS APUROS

Tras el gol de la igualada llegaron los mejores minutos de la UD. El tanto supuso una gran dosis de moral para el equipo y dejó muy tocado al Valladolid, que no se llegó a reponer del todo. Pepe Mel intuyó que la mejor manera de tener opciones para ganar pasaban por soportar el arreón final de su rival. Fue entonces cuando entró Eric Curbelo y Las Palmas pasó a jugar con los tres centrales. La sala de máquinas estaba llena de peloteros, ya que a las salidas de Moleiro y Pinchi se incorporó Loiodice. Al final se equilibraron los datos de posesión, que por momentos fue mucho más del Pucela y a los 90 minutos se llegó a un 49-51.

La UD apenas pasó sustos a cambio se crear pocas oportunidades de gol. Tanto fue así que desde el 1-1 hasta el final del partido el Pucela solo tuvo una ocasión de peligro. Sobre todo a partir del minuto 85 pudimos verlo, cuando pareció que ambos equipos miraban con buenos ojos dejar la partida en tablas. La próxima jornada a la UD le toca otro durísimo examen en Montilivi contra el Girona. Un esquema muy diferente al del Valladolid con otra clase de jugadores. Veremos si Pepe Mel logra dar con la tecla para poder ofrecer a la afición amarilla la primera victoria de la temporada.

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